Esta carta fue escrita hace algún tiempo, por alguien que de verdad necesita ver su deseo realizado, alguien como tú, alguien como yo. En esta carta puse mis más sinceros sentimientos y deseos. Quiero mi respuesta querido santa, mi santa son ustedes, nosotros mismos, es decir todo el mundo podemos hacer de esto una realidad, como dicen por ahí: Lo mejor de un sueño, s cuando deja de ser solo eso… ¡un sueño!
Carta a Santa Claus
Para esta navidad no pediré a Santa algo para mí, bueno en cierta forma sí, este año pediré por ti y para ti. Dicen que santa no existe, la verdad ¡yo no sé!, si es verdad que no existe entonces mi carta no tendrá respuesta, y nadie podrá leer mis deseos para esta navidad; lo que no puedo entender es que mamá dijo que si me portaba bien durante el resto del año, tu vendrías esta navidad; y sí lo hice, me porte bien, bueno es lo que creo. Así que tendré que esperar una respuesta ¡verdad!...
Querido Santa, sé que año tras año te pido exactamente lo mismo, pero este año lo hare de forma diferente; en esta ocasión vengo a pedirte por mi hermano, “el hombre”.
¡Sabes! En ocasiones el suele ser inmaduro, egoísta, presumido, ambicioso, grosero, y tantas otras cosas que me aterran, por eso hoy vengo de la manera más humilde a pedir por el y que hagas de él un ser lleno de amor. Ya sé que tú sabías todos los comportamientos de mi hermano al igual que los míos, además mamá ha dicho que durante todo el año me estuviste observando tanto a mí como a él, y que tú bien sabes que hice en este año.
Quiero pedirte por él para que deje el orgullo a un lado y así abra su corazón, para poder disfrutar de las cosas lindas que día a día se le presentan, que desde hace tiempo él no puede verlas; pues creo que su corazón es de piedra, o seguramente son las cenizas de lo que fue un corazón.
También quiero que lo hagas ser más sensato y consciente de sus actos, porque a veces haces cosas malas que después de un tiempo lo perjudicarán a él como a mi, y lo que es peor aún, son cosas que perjudican a gente que no tiene la culpa.
¡No sé si sea mucho pedir! Lo único que quiero es que de nuevo vuelva a brillar el sol, del mismo modo, tiempo y forma para todos y cada uno de mis hermanos. Quiero verlos felices, sin tener que competir unos con otros, como cuando las hienas se pelean por obtener un alimento.
Hoy quiero dormir un poco y después despertar en un mundo mejor, ¡sí, eso es lo que quiero, un mundo mejor! Quiero un mundo donde todos vistamos nuestro color con orgullo y exista diferencia alguna entre nosotros. Deseo con toda el alma ver que nadie se sienta inferior, ni superior que nadie.
Necesito creer que yo y mis hermanos valemos por lo que somos y no por lo que tenemos.
Simplemente quiero un mundo feliz, en el cual todos participen de manera ordenada sin pasarse de listos, donde la palabra corrupción no tenga significado en ningún diccionario; es más ¡que ni exista! Quiero hacer un diccionario donde la palabra generosidad, tolerancia, respeto, amistad, amor y paz sean las que predominen en la mente y en el corazón de mis hermanos.
Necesito sentir que el salir a dar un paseo con mis mascota por el parque y durante la noche, no sea motivo de pánico y se inseguridad, ¡no quiero esto para mi hermano!, por favor no quiero que sea así. Porque yo he visto como todo esto para ti ya es casi normal, y no te asusta, o quizás sea porque te gusta vivir con miedo. Más miedo me provocas tú, con tus comportamientos, me aterra saber que podrías hacerme daño.
Quiero ver la misma luna que tú a lo mejor algún día viste, la cual hace mucha no vez, por esa nube gris que opaca tu mirada, la nubla, la esconde y no la deja ver.
Siento una tremendas ganas de llorar cada vez que se escucha el estremecedor sonido de la sirena, de pronto viene a mi mente muchas ideas, miles y miles ideas bombardean mi cabeza; pues pienso y ahora que habrá hecho mi hermano.
Espero que para ti, querido Santa no sea mucho lo que acabo de pedirte, sé que puedo confiar en ti, pero sobre todo sé que algo fantástico ocurrirá para ayudar a mis hermanos.
Gracias querido Santa, por leer esta carta que tal vez para muchas otras personas se les haga estúpida, pues ellos todavía no abren bien los ojos, ni mucho menos su corazón. Es increíble que ellos se burlen de mí por esto que hago, pedir siempre por ellos.
Espero que no tarden mucho en abrir sus ojos, la mente y el corazón, porque el tiempo pasa y hay mucho que disfrutar de la vida.
Con amor Débora Cuervo Torres.
Carta a Santa Claus
Para esta navidad no pediré a Santa algo para mí, bueno en cierta forma sí, este año pediré por ti y para ti. Dicen que santa no existe, la verdad ¡yo no sé!, si es verdad que no existe entonces mi carta no tendrá respuesta, y nadie podrá leer mis deseos para esta navidad; lo que no puedo entender es que mamá dijo que si me portaba bien durante el resto del año, tu vendrías esta navidad; y sí lo hice, me porte bien, bueno es lo que creo. Así que tendré que esperar una respuesta ¡verdad!...
Querido Santa, sé que año tras año te pido exactamente lo mismo, pero este año lo hare de forma diferente; en esta ocasión vengo a pedirte por mi hermano, “el hombre”.
¡Sabes! En ocasiones el suele ser inmaduro, egoísta, presumido, ambicioso, grosero, y tantas otras cosas que me aterran, por eso hoy vengo de la manera más humilde a pedir por el y que hagas de él un ser lleno de amor. Ya sé que tú sabías todos los comportamientos de mi hermano al igual que los míos, además mamá ha dicho que durante todo el año me estuviste observando tanto a mí como a él, y que tú bien sabes que hice en este año.
Quiero pedirte por él para que deje el orgullo a un lado y así abra su corazón, para poder disfrutar de las cosas lindas que día a día se le presentan, que desde hace tiempo él no puede verlas; pues creo que su corazón es de piedra, o seguramente son las cenizas de lo que fue un corazón.
También quiero que lo hagas ser más sensato y consciente de sus actos, porque a veces haces cosas malas que después de un tiempo lo perjudicarán a él como a mi, y lo que es peor aún, son cosas que perjudican a gente que no tiene la culpa.
¡No sé si sea mucho pedir! Lo único que quiero es que de nuevo vuelva a brillar el sol, del mismo modo, tiempo y forma para todos y cada uno de mis hermanos. Quiero verlos felices, sin tener que competir unos con otros, como cuando las hienas se pelean por obtener un alimento.
Hoy quiero dormir un poco y después despertar en un mundo mejor, ¡sí, eso es lo que quiero, un mundo mejor! Quiero un mundo donde todos vistamos nuestro color con orgullo y exista diferencia alguna entre nosotros. Deseo con toda el alma ver que nadie se sienta inferior, ni superior que nadie.
Necesito creer que yo y mis hermanos valemos por lo que somos y no por lo que tenemos.
Simplemente quiero un mundo feliz, en el cual todos participen de manera ordenada sin pasarse de listos, donde la palabra corrupción no tenga significado en ningún diccionario; es más ¡que ni exista! Quiero hacer un diccionario donde la palabra generosidad, tolerancia, respeto, amistad, amor y paz sean las que predominen en la mente y en el corazón de mis hermanos.
Necesito sentir que el salir a dar un paseo con mis mascota por el parque y durante la noche, no sea motivo de pánico y se inseguridad, ¡no quiero esto para mi hermano!, por favor no quiero que sea así. Porque yo he visto como todo esto para ti ya es casi normal, y no te asusta, o quizás sea porque te gusta vivir con miedo. Más miedo me provocas tú, con tus comportamientos, me aterra saber que podrías hacerme daño.
Quiero ver la misma luna que tú a lo mejor algún día viste, la cual hace mucha no vez, por esa nube gris que opaca tu mirada, la nubla, la esconde y no la deja ver.
Siento una tremendas ganas de llorar cada vez que se escucha el estremecedor sonido de la sirena, de pronto viene a mi mente muchas ideas, miles y miles ideas bombardean mi cabeza; pues pienso y ahora que habrá hecho mi hermano.
Espero que para ti, querido Santa no sea mucho lo que acabo de pedirte, sé que puedo confiar en ti, pero sobre todo sé que algo fantástico ocurrirá para ayudar a mis hermanos.
Gracias querido Santa, por leer esta carta que tal vez para muchas otras personas se les haga estúpida, pues ellos todavía no abren bien los ojos, ni mucho menos su corazón. Es increíble que ellos se burlen de mí por esto que hago, pedir siempre por ellos.
Espero que no tarden mucho en abrir sus ojos, la mente y el corazón, porque el tiempo pasa y hay mucho que disfrutar de la vida.
Con amor Débora Cuervo Torres.
