miércoles, 26 de noviembre de 2008


La tolerancia:
La tolerancia la podríamos definir como la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos principales de toda persona.
O bien, también la podemos definir de otra forma, es permitir un mal que se puede evitar, con el fin de obtener un bien.
Algunas cualidades de la tolerancia:
§ La tolerancia requiere distinción entre el bien y el mal, entre verdad y error. El bien y la verdad no se toleran, sino se aplauden. Solo el mal y el error puede a veces tolerarse.
§ Solo hay tolerancia cuando el mal se puede evitar. Si el mal fuera ineludible, no se trataría de tolerancia sino de paciencia o capacidad de aguante. Es distinto tolerar que soportar.
§ La tolerancia forma parte de la prudencia. Se toma la decisión de permitir el mal con vistas a obtener un bien.
Muchos dicen que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar. Por ejemplo:
En la familia a veces hay que tolerar errores y fallos de los hijos, pero en otras ocasiones hay que corregirlos. En ambos casos se busca el bien de los hijos que unas veces necesitan de fortaleza y otras de amabilidad. Ni el excesivo rigor, ni la excesiva blandura son buenas.
Otro ejemplo familiar: Una madre puede dejar a su hijo que tome unas cajas vacías sabiendo que se le caerán encima. No le dice nada para que vaya aprendiendo. En cambio, intervendrá inmediatamente si se trata de cajas pesadas o con objetos delicados. En un caso hay tolerancia, en el otro se ataja el mal.
De todas formas hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse.

Norma Isbet Ocaña Ortiz.
CICOM 1er Sem.
UDAL

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